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domingo, 19 de junio de 2011

Mañana es mejor (discurso pronunciado en la graduación de la UNA, efectuada el 2 de junio de 2011)

Hoy, día en que se gradúa un conjunto numeroso de profesionales en distintas ramas del saber, es preciso recordar, una vez más, el papel de la Universidad Nacional en el imaginario y la cultura costarricenses. Mucho se ha dicho sobre la universidad necesaria, los orígenes de esta casa de estudios, sus fundadores, fundadoras y demás personas que colaboraron con su gestación y su posicionamiento a nivel nacional e internacional.

También, se ha hablado sobre la creación de sus carreras, sus programas y proyectos. El quehacer de la universidad se ha promovido por diversos medios de comunicación independientes y oficiales, externos, e internos. La Universidad Nacional siempre estuvo vinculada con movimientos sociales de trascendencia, a favor de los grupos más empobrecidos y contestando las interrogantes de sectores poderosos y hegemónicos. La Universidad Nacional y sus bases, estuvieron presentes ante proyectos tan engañosos como el denominado Combo del ICE, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, la minería a cielo abierto, entre otros memorables desaciertos, relativamente recientes.

Sin embargo, no debemos ver hacia atrás con nostalgia, ni siquiera debemos pensar que lo ocurrido fue mejor: Qohelet, uno de los libros sapienciales de la tradición judía, advierte: “No preguntes ¿por qué los tiempos pasados eran mejores que los de ahora? Eso no lo pregunta un sabio” (Ecle. 7:10). En efecto, no debemos cuestionar o dudar sobre lo ya ido, por el contrario, hay que gritar-releer el Qohelet-como lo cantaba Luis Alberto Spinetta, uno de los padres del rock argentino en una de sus composiciones a finales de los 70: “Aunque me digan yo nunca voy a decir, que todo tiempo por pasado fue mejor: mañana es mejor”. Voy a enumerar algunas razones por las que considero que este verso comporta suficientes argumentos que a la vez, abren caminos de esperanza para todos y todas.

En primer lugar, porque los modelos económicos actuales que condenan a las grandes mayorías a la pobreza están siendo cada vez más debilitados por grupos comprometidos y desinteresados, es decir, grupos cuya solidaridad no es una consigna trillada, sino un modo de vida real y efectivo. La Universidad Nacional ha resguardado buena parte de esa cultura que algunos-como Horacio Cerutti o Marta Traba- han llamado “la cultura de la resistencia”. A la economía actual, la que propala injusticia, falsos discursos de manos invisibles-que, paradójicamente, tienen nombres y apellidos concretos, no estructurales- y que ha diseminado la creencia de un ser humano egoísta por naturaleza, le están reservadas muchas interrogantes, entre ellas qué se entiende por egoísmo, por naturaleza, cómo justificar el botar comida para lograr equilibrio, y qué significa, en definitiva, el éxito y el bienestar. A este respecto debemos recordar al filósofo John Rawls quien señalaba que la palabra bienestar tiene un matiz utilitarista, es decir, se refiere más a una cuestión cortoplacista y sumativa, entendida por el hecho de “tener” aunque, no necesariamente, esa tenencia se relacione con la dignidad o la realización personal. Algo similar apunta Amartya Sen cuando critica que ese mismo término, implica únicamente “valorar el éxito por la suma total de utilidad creada” (Sen, 2003:48). Y la limitación a este respecto estriba en que la felicidad, en términos cuantitativos va incluso más allá de esa suma.

“Mañana es mejor” porque ante un caos ecológico que ni los más sabios pueden refutar, se levanta la actitud propositiva de gentes con ideas nuevas, realistas y graduales. Este caos, como señala Roy May (2004:26) tiene su origen en la economía política tanto internacional como nacional y se ubica en dos dimensiones: la primera, en el sistema que ordena y organiza las relaciones materiales con la naturaleza mediante la tecnología, la propiedad y la administración, y la segunda, en el funcionamiento del sistema también conocido como gobernación ambiental. Dichosamente, el problema ecológico desmenuzó innumerables argumentos y trascendió doctrinas: hoy no se habla de si la izquierda o la derecha, se habla de lo urgente, lo vital, lo trascendente. Más allá de los “ismos”, de los cheques y del dinero, hoy más que nunca, la vida –cuyo precio es incalculable-(pues literalmente, excede todo cálculo) se yergue por encima de discursos añejos y la codicia. Hoy se vive-no sólo se cree- lo que afirmaba Marx cuando decía que el sistema portaba en su interior, las semillas de su autodestrucción. En consecuencia, hoy luchamos por la vida, entendida en su diversidad y en su propio equilibrio.

“Mañana es mejor” porque el poder de los medios de comunicación está siendo cada vez más cuestionado y sobre todo, más desvalorizado por el juego descarado y parcial que durante décadas evidenciaron. Canales de televisión, radioemisoras y medios escritos cuya parcialidad era notable, hoy son desenmascarados por sectores juveniles y populares que ya no creen ciegamente en todo lo que se dice. En la actualidad, los medios de comunicación no son reverenciados ni respetados, la consigna de la reverencia ya no es suficiente para generaciones que se han atrevido a respetar únicamente lo que merece ser respetado. En ese sentido, nuestra casa de estudios ha aportado innumerables artículos, libros, entrevistas y otros trabajos que deconstruyen estrategias tramposas de gentes irresponsables cuyo objetivo es únicamente llenar sus arcas, des-informar y manipular a toda costa. El teólogo José Míguez Bonino señalaba unas décadas atrás:

El ser humano de nuestros días, particularmente los jóvenes no toleran más este estado de cosas, la hipocresía, la irresponsabilidad, el egoísmo y la falsedad de una situación que se recubre con bellas palabras y con declamaciones de honestidad y decencia personal tras las cuales se ocultan las fuentes de las más flagrantes injusticias que repugnan al sentido de dignidad e integridad de las personas. (Míguez Bonino, 2006: 18).

“Mañana es mejor”, porque las jerarquías y los apellidos autoritarios, están siendo desplazados por nombres nuevos, apellidos distintos y personas de etnias, identidades sexuales y edades plurales. Ya no creemos en falsas superioridades, ni en el añejo argumento de la experiencia, que si bien, sigue siendo importante, no está ligado directamente con la sabiduría; más bien se esgrimió como pretexto para excluir, a sectores jóvenes, diversos y muchas veces, disidentes. La Universidad Nacional debe ser heterogénea, plural y abierta, debe escuchar las distintas voces y también, dejar escuchar su voz en poblaciones marginadas y grupos olvidados.

“Mañana es mejor” porque la ciencia se aleja cada vez más de los enfoques cartesianos y positivistas y ahora es más crítica y menos ingenua. Si bien, la investigación objetiva es una ilusión, lo cierto es que la ética como urgencia-no imperativo o mandato dogmático- se afianza todos los días porque ya no se trata de falsa moral sino de ética urgente, en pro del bien común y de la estabilidad del planeta y sus habitantes. Los aportes científicos de hoy son conscientes de su responsabilidad y limitaciones. En otras palabras, la ciencia en cuestión, ya no cree tener todas las respuestas; por el contrario, se ha vuelto más abierta y humilde al reconocer que es-al igual que otros saberes- una construcción humana y por lo tanto, falible y pasajera.

“Mañana es mejor”, porque si bien las ciencias sociales y las humanidades han sido socavadas por innumerables ideologías -y aún en este momento- son objeto de menosprecio y recortes presupuestarios, en la mayoría de las universidades del mundo, en la actualidad, la filosofía, la teología, la literatura y otras disciplinas se abren paso en medio de la dinámica empresarial, educacional y en medio de los distintos procesos que viven nuestras comunidades. En otras palabras, el saber de disciplinas tan antiguas, poco a poco se revalora, se reinventa y adquiere significancia en una lógica que había sido injusta, excluyente y supuestamente “útil”. La ética, la espiritualidad, la argumentación, la lógica forman parte del currículo de muchos profesionales en Costa Rica y el mundo: en estos tiempos, nadie cuestiona el papel fundamental del símbolo, de la experiencia espiritual y del ser humano como ser integral e integrado con la naturaleza y sus procesos.

"Mañana es mejor", porque en definitiva, Costa Rica y sus instituciones públicas de educación superior, en cuenta la Universidad Nacional, escogerán construir -en palabras del filósofo Alexander Jiménez-un país democrático y plural, con sociedades decentes y solidarias; comunidades hospitalarias, en las que las se critica y se juzga, se piden explicaciones y se rinden, comunidades en las que se denuncian grandes proyectos hoteleros destructores del ambiente, y se exigen formas de desarrollo creativas y novedosas. La Universidad Nacional está llamada a afianzar sus raíces, a reconstruir la esperanza y a colocarse por encima de nombres, apellidos y jerarquías que han gobernado de forma errónea los destinos de este país. Está llamada a crear procesos liberadores desde el discurso y desde la praxis, y a colocarse del lado de grupos oprimidos históricamente. La realidad de hoy nos confronta, hará que ante la adversidad, prevalezca la vida, la justicia y la responsabilidad, así, desde lo vivido y a pesar de las distintas tribulaciones, el mañana seguirá siendo mejor.